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Descarta cambiar de disciplina para vivir sueño olímpico

Hace unos meses, mientras disfrutaba de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro desde una perspectiva distinta a la de deportista, Paola Longoria reconoció sentir cierta frustración por el hecho de que el raquetbol no es considerada una disciplina olímpica, y por lo tanto, se plantearía cambiar de deporte, con el fin de pelear por una medalla.

Los días de análisis pasaron y Longoria, multicampeona en su deporte y número uno en la rama femenil, llegó a la conclusión que no puede dejar de lado una disciplina en la que ha destacado tanto y en la que persigue nuevas marcas, como llegar a nueve temporadas como la mejor sembrada del raquetbol. El sueño olímpico, si llega, tal vez sería hasta 2024, pero igual asume que para ese entonces sería complicado mantenerse en el mismo nivel.

“Me entraba la frustración porque estoy en mi mejor momento deportivo y decía ‘¿por qué no darle una medalla a mi país?’ Pero ya no me lo pongo tanto en la cabeza. El raquetbol me ha dado mucho: Juegos Panamericanos, Centroamericanos, los campeonatos del mundo, la gira profesional”.

“Quizá es mucho mayor el desgaste que tengo en el año y sería como la cereza en el pastel estar en unos Juegos Olímpicos, pero también seguimos luchando. Honestamente hay muchas posibilidades para que en 2024 sí pueda entrar el raquetbol como disciplina olímpica, me encantaría llegar también, porque hay un ciclo en la vida de un deportista”, explicó en entrevista con ESPN Digital.

Para 2024, la potosina cree que es viable que el raquetbol ingrese como disciplina olímpica y si bien tiene ese sueño pendiente, será ya con el paso de los años cuando decida si peleará por la posibilidad de participar, con el fin de vivir ese sueño.

“Tendría que ver las expectativas en las que estoy en esos momentos. Uno quiere y le entra la adrenalina y las ganas de estar ahí, pero el cuerpo también es importante y hay que ver cómo reaccionas. Son más de 20 años de carrera deportiva y el desgaste no es el mismo de cuando tenía solamente 10. Cada vez va aumentando. El estar en el número uno para mí es una presión, el estarme preparando más, no bajar la guardia y todo ese desgaste. Muchas veces aunque no quiere, el cuerpo te cobra factura”, reconoció.

“Convertirme en la mejor raquetbolista de toda la historia, para mí es una gran satisfacción.”
Paola Longoria

Si no puede participar en una justa olímpica para ese entonces, su deseo es que haya más raquetbolistas en el país y su éxito no sea aislado. Es por ello que está en marcha su escuela de raquetbol en su natal San Luis Potosí.

“Es justamente lo que queremos inaugurar, estamos a unos meses de que arranque el proyecto, sería la primera escuela pública de raquetbol en San Luis Potosí. Es un proyecto justamente pensando en el futuro de este deporte, que el día de mañana no se quede como en el atletismo con Ana Guevara, con Lorena Ochoa o Soraya Jiménez. Obviamente no quiere decir que no haya talento, sino que simplemente no se les apoya, no tiene las posibilidades de estar ahí. En mi caso, el raquetbol es un deporte en el que solamente en clubes privados se encuentran las instalaciones y hay que acercar lo que más se puede a los jóvenes y a las jovencitas a practicar esta disciplina, para que el día de mañana que yo me vaya, haya más Paolas”, comentó.